
El otro día me encontré saliendo de una situación que me hizo ‘reaprender’ un concepto importante que había descuidado por algún tiempo. Aquellos que han leído mis otros posts saben que un tema al que le he dedicado mucho tiempo es la idea de qué tiene que hacer un hombre para poder estar con una chica (sea para una aventura, o relación a largo plazo), sin tener que sacrificar su integridad o autoestima.
O sea, cada vez que veo a chicos llorándole a una chica para que los acepte o gastando dinero tratando de “comprar” la atención de una mujer, se revuelve mi estómago. Y todos hemos estado ahí, así que no es cuestión de tirar la primera piedra.
Quiero compartir hoy un secreto que puede hacer una gran diferencia en la forma de relacionarte con las demás personas. Supongo que las lectoras femeninas también podrán encontrar algo de utilidad en esto. Esta es la idea de poder dejar una situación infavorable.
Imagina que estás viendo a un vendedor de autos interactuar con un comprador. El comprador sabe que si el vendedor lo presiona demasiado, simplemente puede patear el tablero y buscar un automóvil en otro lugar: El comprador tiene el control. Ahora, piensa en un chico que se acerca a hablar con una desconocida en un bar. En la mayoría de casos, las mujeres asumen en este tipo de situaciones sociales que son ellas quienes tienen el control y la opción de patear el tablero, por ende, los hombres somos quienes tenemos que jugar a ser ‘cazadores’, es decir, se asume que a menos que digas una secuencia correcta de palabras, la mujer siempre tiene la opción de decir “voy al baño” o a donde sea, y dejarte parado sin nada.
Para muchos chicos tal situación puede parecer irreversible, como un veredicto de la naturaleza que dice que las mujeres siempre van a tener el control de escoger a su pareja. Y aquellos que aceptan las teorías de los biólogos evolucionistas, a su vez aceptan todas esas ideas de que las mujeres buscan un proveedor, etc. Bien por ellos, pero ese es tan sólo un modelo, una explicación. Yo estoy más interesado en el cómo que en el por qué.
En mi experiencia he encontrado dos ideas que son útiles a la hora de la hora, cuando uno quiere poder interactuar con una chica, sin tener que entregar cada onza de control, para que sea ella quien “te elige”. Una es la idea de poder “caminar” o irse (
walk away en inglés). ¿Alguna vez has estado hablando con una chica y ella dice algo atorrante o maleducado para contigo? Un chico desesperado va a sacrificar su autorespeto con la esperanza de que si persiste, al final va a tener algo con la chica. Mal jugado:
Aguantar eso sólo hace que la chica pierda más respeto por él, y pierda mayor interés en algo más.
Cuando estoy en una fiesta/bar y una chica hace algo “malo,” le digo algo sarcástico como “ah, qué graciosa” y me doy media vuelta y sigo hablando con mis amigos o empiezo a hablar con otra persona. O sea, le aplico la “ley de hielo” (es gracioso, pero muchas cosas que hacíamos cuando teníamos 10 años, funcionan nuevamente cuando somos adultos).
Al aplicar esa variante de la ley de hielo, demostramos que si la chica es descortés (o aburrida o lo que sea), NO lo vamos a aguantar, y vamos a ser nosotros quienes vamos a dar por concluida la interacción. ¿Notan cómo se cambió el marco de ser la mujer quien “nos elige” a ser nosotros quienes tomamos el control cual golpe de estado? Si les queda la duda, inténtenlo alguna vez, se van a sorprender. En una mayoría de casos, las mujeres se van a sorprender de que POR FIN un hombre tenga los pantalones como para poder ponerle un pare a sus jueguitos, es más,
que tenga la actitud suficiente como para poder decidir que no soportar sus jueguitos es más importante que aquello que yace entre sus piernas.
Y ESO, amigos, a su vez les resulta sumamente atractivo a las mujeres. Lo que ocurre a menudo es que es ELLA quien te toca el hombro para llamar tu atención o trata de retomar la conversación. (Lectoras femeninas que estén en desacuerdo, he visto esto funcionar decenas de veces no sólo en mí, sino en muchos otros también. Es una conclusión a la que hemos llegado por la vía experimental).
Otra idea es decir “no” cuando es conveniente. Muchas mujeres creen que o porque son mujeres o porque son bellas, y toda la vida los hombres han besado el suelo que pisan, ellas tienen derecho a todo. Y muchas veces las mujeres van a ‘tentar las aguas’ para ver cuán lejos pueden llegar. Te piden de alguna manera que hagas algo por ella o que seas “su secretario”, y muchos van a complacerlas, con la esperanza de que si hacen suficientes cosas buenas por ella, ella va a hacer
otras cosas por ellos. En mi experiencia, está bien hacer un favor si alguien ha sido amable. Pero cuando un pequeño favor pasa a ser una petición para ser el secretario de la chica, entonces es momento de decir “no” sin alterarse ni perder la calma. Dile que no puedes hacer algo que ella te pide.
No necesitas mayor explicación; incluso le he dicho a una mujer que no puedo hacer algo por ella simplemente porque a esa hora dan “Los Simpsons,” y todo prosiguió normalmente.
Entonces la mujer se encuentra en una encrucijada muy interesante: He aquí un chico que es amable, atento, y por lo demás educado (espero que sean así en su vida diaria), pero que no cae en el juego de ser un pelele y actuar como su secretaria. Esto les resulta atractivo.
Las mujeres por lo general tienen un “mejor amigo” que actúa como su secretario (la trae y la recoge, etc.), y un chico por el cual se muere, que es por lo general medio pendejo.
La idea es tener las buenas cualidades de ambos. Si le dices “no” a una mujer de cuando en cuando, proyectas la idea de que no te importa que ella piense que no eres su títere. Una mujer que vale la pena solamente te va a respetar por demostrar tal cualidad; una de esas que en verdad no vale la pena se va a enfadar y te va a hacer una pataleta. Es mejor deshacerse de esas lo más pronto posible.
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