
La propuesta que presento como mi primer post de El Marinovio no busca parcializarse hacia los hombres o las mujeres, sino que tiene en cuenta que en el mundo moderno y pecaminoso, deben ser las 2 partes de un matrimonio las que aportan, sea con su trabajo dentro o fuera de la casa.
Recordemos entonces un poco de nuestras clases de Ciencias Naturales:
Simbiosis: Biol. Asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común.
¿Alguna vez han discutido con su marinovia sobre cómo compartirán los gastos una vez casados? Un segundo... no pregunten todavía... créanme que esa pregunta puede abrir las puertas del Infierno.
Les doy este ejemplo: Durante una confesión S me contó que se había casado con G, con quien estuvo de marinovio por 2 años más o menos. Durante ese lapso de tiempo, él cumplió su papel de marinovio, invitándola a todo lugar donde fueran. Ella ganaba su sueldo y lo gastaba en ella, ropa, algún viaje, capricho aqíi o allá, supongo que colaboraría con algo de vez en cuando.
El hecho es que G y S se casaron. Él gana unos 3000 soles y ella unos 1800 +/-. Y bueno, las cosas siguen más o menos igual. Él mantiene el departamento que les dieron los padres de él y cuentas de la casa con su sueldo. Ella usa el suyo como le parece.
Dudo que alguna mujer podría defender esta situación, e imagino que la propuesta lógica sería en la mayoría de los casos que dividieran las cuentas de la casa y lo que reste, pues es de cada quien.
Pero pongámonos en el lugar de nuestras abuelitas. Ellas se sacrificaron por criar a los hijos y no llegaron a estudiar nada. O pongámonos en el lugar de un matrimonio peruano de recursos medios/bajos. Posiblemente tengan ya hijos qué mantener o de algún "compromiso" previo. Posiblemente ella (o por qué no, él) se quede cuidando a los engendros... digo niños.
Eso significa que uno de los 2 no trabajará para dedicarse al hogar. ¿No sería injusto el trato de a cada quien con su sueldo?
Pero el Señor misericordioso me ha iluminado para traerles su plan de salvación para nosotros (si jugaron alguna vez Monopolio, pueden con esto):
Para evitar problemas de que yo aporto más y no me alcanza, se fija un bono del 10% de la diferencia entre los 2 sueldos, que forma parte de las cuentas de la casa, y que va a quien aporte más.
El trabajo del hogar se contará como un aporte de 1 sueldo mínimo cuando la otra parte gane hasta 1500 soles, y luego de manera proporcional (3000 soles > 2 sueldos minimos; 2250 > 1 1/2 sueldo minimo). Este cálculo de aporte sólo es referencial para el cálculo de la diferencia de sueldos y el bono de mayor aporte.
Creo que este sistema asegura la
PAX PERPETUA
Pero a veces el Señor no puede evitar que surjan ciertas abominaciones. Los pecados se arrastran por generaciones y, a veces, algún pobre condenado es víctima de una de estas. Todo parece irles bien, ganan bien y tienen un buen puesto, pero de pronto son víctimas de los giros del destino. Es el caso de E. quien gana bien y es el único aportante de la casa.
E. se casó con su marinovia T, hace varios años. Tiene un buen puesto y gana 5,000 dolares al mes. T por su lado estudió secretariado pero el trabajo nunca fue para ella, aunque al parecer, tampoco la casa. Podríamos decir que T es ama de casa, excepto que en su casa tienen 2 empleadas mas un chico que limpia. Por la mañana, un chofer de la empresa, deja a sus hijos en el colegio o universidad.
T mientras tanto, duerme a pierna suelta, se levanta, toma su rico desayuno, quién sabe qué mas hará, pero sale con las amigas por las tardes o las noches.
Como vemos, este es un caso especial. En realidad E. no se ha casado, y mucho menos vive en simbiosis. Lo que tiene encima E. es un parásito.
Parásito: Dicho de un organismo animal o vegetal, que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo.
Como vemos, T es un ser que no otorga ningún beneficio, sino que lo único que hace es vivir a expensas del organismo que lo recibe, como la sanguijuela.
Arrepiéntete de tus pecados E. y el Señor te liberará, le dije. Pero E. es un hombre de poca fe y aún vaga por el mundo con su esposa-parásito al lado.
Les cuento esta parábola para que aprendan de ella y no caigan en la misma maldición. Al que tenga oídos, que oiga (y el que tenga un buen sueldo, que se cuide).
Es palabra del Señor.
Amén.
(Debo confesar que he pensado en cambiarme de sexo, desaparecer a T. y casarme con E. ¿A que no suena bueno?)
Imagen: Wikimedia Commons








