
A las mujeres siempre les atraen los "chicos malos".
Lo que los hombres quisiéramos decir libremente a nuestras parejas, pero sin ganarnos el lío que vendría después de tooooodas maneras.

A las mujeres siempre les atraen los "chicos malos".
Aumentaron los problemas con nuestras
marinovias.
Nos rastrean los estados de cuenta.
"¡¡¡Seguro que estás saliendo con otra!!!"
"¡¡¡Te estás gastando todo el dinero con los vagos de tus patas!!!"
"No quiero hablar."
"Las mujeres son de Venus y los hombres son de marte".

"Tú nunca me llamas."
¿qué carajo espera?
Imagen obtenida de BuriedNextToYou. Licencia Creative Commons.


¿Por qué tenemos que pasar por esa incomodidad que uno siente sobre todo cuando la familia no es muy amigable? Lo peor de todo es que aunque no quieras ir, te llevan a la fuerza.
Todo comienza con una simple invitación:
"Amorcito, mañana cenamos con mis padres."
Uno lo que piensa es:
"Por la conch... La cagada."
Es que esto implica no sólo ir a cenar, sino también conversar con sus padres, y aguantar los comentarios de los hermanitos.
Una vez que llegas, el pseudosuegro te ofrece un trago, y al fondo escuchas la voz angelical de tu pseudosuegra diciendo:
"Hijito, ¿vas a tomar alcohol y luego manejar?"
Primera Encrucijada: De entrada nomás, ya te fregaron. Si aceptas el trago, eres un irresponsable, y si no aceptas el trago que te está ofreciendo tu suegro con el brazo estirado y cara seria, automáticamente te convertirás en un apestado por despreciar su hospitalidad, y con el suegro no se juega. Aceptas el trago y prefieres quedar como el irresponsable. ¿Total? El suegro es igualito.
Luego de un momento, la suegra dice:
"Pasemos a cenar."
Una pregunta importante surge en tu mente:
"Y ahora... ¿dónde me siento?"
¿Al lado de la madre? ¿Al lado del padre? En todas mis relaciones me he sentado al lado del padre. De repente comienza el interrogatorio mientras todos te miran fijamente, y uno no puede ni llevarse el tenedor a la boca. Este incómodo momento comienza con la clásica pregunta:
"¿A qué te dedicas?"
Segunda Encrucijada: Uno responde naturalmente, y te das cuenta de que no importa que seas jardinero o físico nuclear. Algún miembro de la familia siempre te hará sentir que no eres lo que la niña de la casa merece.
Siguen las preguntas, pero cambia un poco el tema y ya no se centra tanto en ti, sino en ambos como pareja. Es cuando uno entra en la zona de fuego.
Tercera Encrucijada: En esta parte de la reunión debes hacer como en The Matrix. Ten mucho cuidado al contestar, porque a) te quemas con los suegros, o b) tu marinovia te va a matar. Pondré ejemplos para graficar la escena:
1. El otro día salieron a bailar, ¿no? ¿Y hasta que hora se quedaron?
2. ¿Con quiénes fueron? ¿Parejas de casados, amigos o enamorados?
3. ¿Fueron a comer antes o comieron después?
4. Etc.
Las Respuestas:
Entiendan, JAMÁS vamos a ganar. Para los suegros siempre vamos a caer por algún lado. Ni casados nos salvaremos.
La fotografía fue obtenida por cortesía de Warner Brothers.
El siguiente post tiene más bien una orientación científica y de corte pedagógico que servirá para que ellas conozcan un poco sobre algo que ocurre a los marinovios cuando están en "viada" y son repentinamente cortados, un daño a la integridad muy relevante. El término "Blue Balls" lo escuché por primera vez de un amigo que padecía de esto frecuentemente con su marinovia.
Pero ¿qué significa estar con las "blue balls" o quedar con los "huevos azules"? ¿Es un equivalente a tener diablos azules pero en los huevos? ¿Es que se te prendan un par de pitufos en cada huevo cual garrapatas? Bueno, un poco de cada cosa.
Antes de tener sexo, los marinovios por lo general (y si son de este planeta) se calientan mutuamente y se preparan para el acto sexual. Si de pronto la marinovia decide detener la situación y no tener sexo bastándole la etapa de calentamiento, ello puede dejar al hombre con las bolas azules. Quedar con las bolas azules genera un dolor y una molestia particularmente jodida en los compañeros poniéndolos, en algunos casos, de un color azulejo. La incomodidad y el fastidio hacen presa a la zona pélvica lo que produce una sensación de joda e insatisfacción producto de los cambios en el flujo sanguíneo. ¡¡¡Miren lo que pueden causar muchachas!!! (Para más detalles ver la siguiente nota.)
Son un poco las secuelas físicas de lo que se comentaba en posts anteriores cuando aparecen frases del tipo de
"No mi amor, se me quitaron las ganas".
Es cierto que nadie puede obligar a nadie a tener sexo pero, muchachas, tomen en cuenta esta situación de daño físico que pueden generar en sus marinovios cuando de pronto deciden parar el tren. No conozco de un efecto similar en ellas que dicen ser las maestras del control sexual. Sería bueno en todo caso algún pronunciamiento en La Marinovia a fin de ilustrar a los marinovios un poco más sobre estos temas sexuales que a veces son causa de largas batallas y discusiones.

"Voy a llamarla para avisarle que llegaré 15 minutos tarde"
"¡Eres un mentiroso! ¿Crees que soy estúpida? Seguro te quedaste tomando con tus amigos, parece que no te importo. ¡Si quieres hacer tus cosas mejor no vengas!" etc.
"Hola, ¿cómo estás?" (obviamente con una cara que ni que te cuento).
Posteriormente se quedará muda horas y horas. Probablemente empiece a llorar (verlas llorar sí nos hace sentir lo peor de este mundo). Transcurrido este lapso, te dirá:"Si tantas cosas tenías que hacer, mejor te quedabas en casa". "Pero tú hace un rato me dijiste otra cosa" (con eso te demuestran que sí escucharon tu explicación). "Cuando me llamaste, seguro estabas en el cine, en un bar con tus amigos, en un restaurant con otra, o en la calle y no en tu casa".
"Me tengo que ir a domir, estoy cansada".

