17 ene. 2006

Amorcito, ¿Vamos A Un Restaurant? Reloaded


Primero, los preparativos: El día viernes, salir a correr temprano por la mañana, luego tomar un poco de agua y un jugo, ir a trabajar, almuerzo una ensalada pequeña, luego la tradicional siesta de los viernes por la tarde, y finalmente esperar la llamada de mi marinovia, ya que tenía un almuerzo con sus amigas de la oficina. Me llamó como a las 5 pm. Le recordé sobre la cena que teníamos planeada y le pedí que luego de la cena me acompañara a una tienda para comprar unas camisas frescas que necesitaba para la oficina, (para que ella, como toda mujer a la que le gustan las compras, lleve dinero para comprarse el polito o la blusita de toda moda para verse y sentirse espectacular). Me duché tranquilamente, e hice tiempo hasta las 7pm, hora a la que ella me recogería ya que yo aún no tenía espejos en mi carro (ver post "Ah, ¿Ya Cobraste? Vamos A Un Restaurant, Pues...") Pasó por mí y como a las 7:10pm nos dirigimos al local. Fue donde empezó lo bueno.

Le dije:

"Mira, hay un espacio aquí. ¿Por qué no estacionamos?"

Cuando estaba a punto de girar el volante recordó mis espejos, así que gastó como un galón de gasolina dando vueltas hasta encontrar una playa de estacionamiento. Cuando encontramos una, tuvimos que esperar muchísimo tiempo ya que ésta estaba llena de autos. Por el calor, lógicamente le dije:

"Prende el aire, que por si no te acuerdas, acá me robaron."

Jejeje, más gasto. Entramos al restaurant, el mesero nos reconoció y nos mandó una anfitriona para que nos lleve al bar. Al momento se acercó y me dijo:

"Señor Mosto Verde, qué alegría tenerlo por acá nuevamente. ¿La mesa de siempre?"

Para qué, esos detalles ya no me horrorizaron ya que esa noche al menos la cena no correría por mi cuenta. La verdad amigos, es que vi a mi marinovia tan bella que casi le digo nuevamente:

"Amorcito, yo invito."

pero una punzada en la nalga derecha (mi billetera) me hizo entrar en razón. Me pedí una cerveza ya que ella sí se pidió el famoso cocktail con chirimoyas chinas. Eso se llama remordimiento de conciencia. Esperamos unos cuantos minutos y el camarero nos llevó a la mesa.

Pedí un rico pedazo de carne, nada que sonara espectacular. Ella pidió un plato raro recomendado por el chef. Vino, uno no muy costoso. Comimos y la pasamos maravilloso, pero yo estaba inquieto por el siguiente momento. Ella me dijo:

"Pide la cuenta."

Yo la pedí, y cuando el pingüino la trajo, le dije:

"Gracias, amorcito."

Y le pasé la cuenta sin verla. Ella me dijo:

"Para ti lo que quieras, mi Rey."

Abrió la cuenta, dio una rápida mirada y agarró la cartera. Sacó su tarjeta y la puso en la finísimo portatarjetas de cuero de algún animal extinto. Al llegar el voucher me preguntó:

"Amorcito, ¿usualmente cuánto se da de propina?"

Yo le respondí que el 10% ó 15% si se sintió bien atendida. Ella miró su cartera con una carita que me dio pena y no aguanté mas. Le pregunté si quería que yo pagara la propina, pues tenía un poco de sencillo. Ella respondió:

"No te preocupes."

Y se quedó calladita. Firmó el voucher y se paró para salir. Yo le dije:

"Pero amor, ¿por qué tan rápido? ¡Disfruta el lugar, mujer!"

Ella esperó 5 min sentada y me dijo:

"Amor, en realidad me olvidé unas cosas en casa, necesito ir cuanto antes."

Al final salimos del lugar, pagué el estacionamiento y le pregunté:

"¿Ahora sí nos vamos de compras, mi vida?"

Ella respondió:

"Amor, ¿y si hoy nos quedamos en casa? Sé que tienes unas cervezas, y van a pasar una linda pelicula por cable."

Una vez en mi casa, ella se fue relajando poco a poco con las cervezas. En eso le pregunté:

"¿Amorcito, una pizzita a medias?"

Ella respondió que no tenía hambre, y luego aceptó que tampoco dinero. Luego empezaron las quejas de los precios del restaurant, a lo que yo le dije:

"No te preocupes, a mí me pasó la semana pasada. Cuando te toque la siguiente quincena todo estará bien."

Ella me miró con sus grandes ojos y me pidió que la disculpara, y me dijo que a partir de ahora sería más consciente. Se acomodó en mi pecho y se quedó profundamente dormida.

Imagen: Photo.Spotlight

16 ene. 2006

Las Cirróticas De Tus Amigas



Nuestras marinovias también salen con sus amigas, y también toman alcohol. No contentas con eso, salen con las amigas que tienen y que no tienen marinovio en el mismo grupo. Las que no tienen marinovio son

las agitadoras.

Estas mujeres son una pésima influencia para nuestras marinovias cuando salen entre mujeres, porque son las que plantean retos, las que aparecen ante el resto del grupo como las "divertidas", las que la pasan mejor. Cuando entre tragos le comentas a un hombre que tiene marinovia la idea de acercarse a una chica preciosa y lograr que pase algo con ella, se muere de risa y fanfarronea diciendo algo como:

Si no tuviera marinovia la haría de tooooodas maneeeeras, y estoy tan, pero tan seguro, que ni siquiera necesito intentarlo.

Toda la mesa se ríe, gritan "¡salud!" y cambia el tema. Cuando entre mujeres a una le preguntan lo mismo, puede fanfarronear o quedarse calladita si quiere mantener una imagen de cucufata, dependiendo de su personalidad, se ríe, y normalmente la idea se le queda en la cabeza. Luego, cuando siguen tomando alcohol, comienzan los problemas y pueden llegar hasta a sacarle la vuelta al marinovio en su cara (ver post: "Sorry, Amor ¡Estaba Huasca!"). Es tan obvio y conocido el peligro que corren las mujeres que estando borrachas pueden ser violadas saliendo encinta o siendo contagiadas con tantas enfermedades, que ni siquiera escribiremos sobre ello.
Estadísticamente, si en un local público como un pub o una discoteca hay un hombre solo o entre amigos hombres y tiene unos tragos de más, hay mujeres que se le acercarían, pero muuuuy pocas. Por otro lado, si en un local público hay una chica con unos tragos de más, TODOS los hombres que la tengan en su rango de visión van a estar mirándola. No importa que hayan ido con su propia marinovia, igual van a mirarla discretamente

y TODOS los buitres que hayan ido al local sin pareja estarán al acecho durante toda la noche esperando el momento ideal para "meter letra".

Así, con un poco de suerte, tendrán unas buenas horas de sexo desenfrenado.

Los hombres tenemos un radar muy sensible para detectar mujeres borrachas, aunque no es muy difícil distinguirlas, porque empiezan a bailar más desinhibidamente y sonríen todo el tiempo. Ante esa primera señal, comenzamos a observarlas más detenidamente. Tan pronto notamos cierta pérdida de equilibrio o tal vez una palabra dicha con la lengua trabada, hacemos el trabajo de inteligencia antes de atacar el objetivo:



1. ¿Está rica? Sí - Check!
2. ¿Vino con marinovio? No - Check!
3. ¿Sus amigas están igual de borrachas que ella? Sí - Check!
4. ¿Ningún otro buitre está en camino al mismo objetivo? No - Check!

Luego de realizada esta breve verificación, nos colocamos en posición de ataque y esperamos a que sus amigas bajen la guardia.

El resto de la historia, depende de la pericia del individuo.


En conclusión, muchachas, los borrachos de nuestros amigos son más inofensivos que las borrachas de sus amigas, así que la próxima vez que pretendan intentar "prohibir" a sus marinovios que salgan a tomar unas cervezas con ellos, primero busquen la autoridad moral que perdieron en algún bar, pub o discoteca en medio de una borrachera cuya existencia jamás admitieron.
Como dice el viejo y conocido refrán: El ladrón cree que todos son de su condición.

Con razón no quieren dejar que salgamos a chupar con nuestros amigos.



Imágenes: Best Funny Pictures.

14 ene. 2006

¡No Quiero Que Salgas Con Los Borrachos De Tus Amigos!


Los hombres tomamos alcohol en grandes cantidades, nos gusta salir a chupar con nuestros amigos. Nos morimos de risa, nos jodemos entre todos, nos peleamos, gritamos a una sola voz:

¡¡¡Salud!!!

y todo está arreglado. Somos simples, y pasar tiempo con nuestros amigos nos aleja de la locura porque entre amigos podemos conversar de cosas que no le podemos decir a nuestras marinovias. Podemos quejarnos, gritar, decir lo que nos provocaría decirles sin hacerles daño. Muestra de esa necesidad de catarsis colectiva es la existencia de El Marinovio y de la gran acogida que ha tenido.

Mis amigos son unos borrachos. Sí, y estoy orgulloso de todos y cada uno de ellos. Chupamos hasta perder el conocimiento, y nos reímos durante meses de las cojudeces que hizo cada uno o que le hicieron a uno



y que alguno de nosotros recuerda por algún momento de lucidez en medio de las lagunas alcohólicas, más conocidas por estos lares como "saltos del disco". Los hombres deberíamos tener un himno masculino en respuesta a esta clásica frase de las mujeres:

"¡¡¡No me da la gana de que salgas con esa tira de borrachos!!!"

A varios marinovios seguramente les han soltado una frase complementaria a la anterior muy similar a esta:

"¡¡¡Seguro se van a ir a un night club y me vas a sacar la vuelta con una sidosa!!!"

Pueden haber hablado sólo de las sacadas de vuelta, o sólo del night club... en fin. Hay tantas variaciones a estas frases como mujeres existen.



Muy probablemente, parte del himno en respuesta incluiría en el coro:

"¿¿¿Y qué hay de las cirróticas de tus amigas???"

La pésima influencia de las amigas alcohólicas solteras de nuestras marinovias será tratado en mi próximo post. Los hombres que quieren sacarle la vuelta a su marinovia normalmente no lo hacen cuando salen a chupar en grupo con sus amigos. Pueden contar que lo han hecho, pero no lo hacen frente a ellos. Esa es una idea preconcebida de las mujeres que no es cierta, al menos en mi experiencia.

Cerraremos este post con una de las grandes verdades que todos los hombres tenemos siempre en la punta de la lengua, pero que no podemos decirla a nuestras marinovias sin ganarnos un lío de tooooodas maneras:

Las marinovias pasan, los borrachos de nuestros amigos, quedan.





Imágenes: Best Funny Pictures, Wikipedia

12 ene. 2006

Lo Que Nosotros Admiramos Y... No Tanto - 1er Capítulo (¡Atención, Marinovias!)

Arrrrrrrrrr!Un pasito pacá/un pasito pallá/uno palante y uno patrás/llegó el marinovio/el marinovioooo... Y yaaaaaaaa, permítanme presentarme: Me llamo Toñito, un nuevo integrante para el staff marinovial, lo cual me complace porque tengo mucho qué decir sobre las mujeres, y claro está, dándoles el valor que se merecen. Por cierto, tengo el orgullo de decir que soy fiel (ya viene mi post "Cómo ser fiel y no pecar en el intento") y por ello conservo mi firma, y no uso nick pues no tengo nada qué ocultar. Pero... ¡vamos! Sucede también que los hombres somos mal vistos por lo general por ellas y ante una pregunta sobre nosotros, las mismas contestan:

(voces femeninas:)-SONNN UNOS PEN-DE-JOOOOS!!

Y surge entonces una voz en off masculina :


-TAMPOCO, TAMPOCO, ¿AHHH?

Por eso y mucho más estoy aquí para demostrar que los hombres valiosos sí existen. Entonces, basta de rollo y volvamos al tema, no sin antes ejecutar un par de actos de rigor:

1- Himno nacional de los marinovios
2- ¡Tomen asiento, por favor!

¡¡Listo!! El tema a tratar es sobre lo que nosotros los hombres admiramos en una mujer y lo que no tanto. Bien, ante eso, las mujeres sin habernos consultado afirman lo que muchas creen que más admiramos de ellas: (música de suspenso, por favor)

-¡¡¡¡LAS TETAS Y EL POTO!!!!

Grave error... ¿¿¿¿¿Nosotros podríamos decir también que nos miran el zapato y el bolsillo?????Por favor, pero por favoooor, tengan paciencia y sigan leyendo. Nosotros por lo general admiramos 2 aspectos: EL FISICO Y EL INTERIOR. Eso varía de acuerdo a la madurez de cada quien, su formación o la intención del sujeto sea el cargo o profesión que ocupe, por ejemplo,

el carpintero te quiere clavar, el arquitecto quiere llenar techo, el economista
busca tu inflación, etc.

¿Y por dónde empezamos entonces? De acuerdo, para compensar el tiempo invertido de las mujeres en peluquerías, gimnasios, regímenes alimenticios y otras aficiones, vamos a empezar por lo que ellas se preocupan más: (música de suspenso, por favor)

¡¡EL FÍSICO!!

Bien, en ese sentido vamos a mencionar en lo que en mi humilde percepción se clasifica el aspecto físico:

RECURSOS NATURALES RENOVABLES Y NO RENOVABLES.

En este capítulo trataremos sobre los llamados R. Renovables (que depende del tipo de spa, peluquería u otras salas de tortura) que son los siguientes:

-Uñas de las manos
-Uñas de los pies
-Cabello
-Cejas
-Dientes

Luego están otros recursos que no deberían renovarse, o al menos aniquilarse:

-Bigotes (si es que tienen)
-Pelos en las axilas
-Pelos en las piernas
(Ver post: "Mujeres Peludas")

Bien, los primeros 5 recursos son muy apreciados por nosotros los hombres, en mayor o menor grado según cómo sea el tipo, por lo tanto tenemos derecho a hacerles saber a las marinovias sobre las cosas que nos disgustarían en ese sentido y algunas sugerencias, sin ánimos de enfadarlas (por favor, marinovias, esperen que publique mi próximo post sobre el INTERIOR antes de emitir opiniones sobre este pechito, porque los conceptos descritos no necesariamente son personales); claro está, trataré de agregarle su dosis de humor para que no se sientan ofendidas las marinovias que nos están leyendo: (sonido de tambores, por favor!)

-Las uñitas de las manos, bien deberían ser cortaditas y limaditas, y si desean las pinten bonito, pero ni se les ocurra pintar diseños tipo manto de Paracas. Por otro lado, naaaa de uñas mordidas (para eso están los postres, marinovia), claro, claro, también hay postizas, pero ni pensar en esas tipo "halcón en ayunas".

Bien, si alguien se ha sentido aludida, no se preocupen, ahí les digo en versión ternura, o sea prácticamente lo que diría a mi amorcito, quien felizmente no me dio motivo para decirlo:(música romántica,por favor)

"Amor,cuando te vuelva a crecer esa uñita, prométeme que te comprarás un chicle, ¿yap?"


-Que las uñitas de los pies, estén cortadiiiitas, limadiiiitas, igualitiititiiiitas (ver post "La Uña De La Gran Bestia"), y claro, ¡píntenlas a gusto! Versión ternura:

"Amor mío, ¿¿qué te pasó en esa uñita tan linda que tenías??"

-Que las axilas,estén libres de vellosidades, para eso existen máquinas de afeitar para piel sensible, a precio cómodo!!! Versión ternura:

"Amoor...no te muevas...eso q veo es una arañita? No te muevas....yo la mato, ¿yap?"


-¡¡¡¡Que las cejas no se parezcan al Arco de Tacna!!!! Por favor, si no saben dibujar, para qué se depilan esa zona? Necesitamos disfrutar sus emociones y no hay nada como las cejas. Versión ternura:

"Amorcito...y tus cejitas óndestan??"


-Que los dientes sean bonitos, pero si son como las de la chilindrina, hummm... bueno, en este caso, yo no puedo decir mucho, porque yo estuve con una ex que tenía un diente roto. Pero vamos, tiene solución, ¿no?

-¡Que al menos, esos bigotitos no se hagan notar! Versión ternura:

"Amooor, ese bigotito... ¿no era de leche?"

-Que la peluquería no sea atendida por algún gay... Noooo, ¡no es porque no tenga algo en contra de ellos! Sucede que a veces ellos quieren con nosotros y malogran sus peinados... ¡¡a propósito!! Versión ternura:

"Amooor... te acompaño a denunciar esa peluquería... ohhh, pobechiita, mi amooor!!!"


MORALEJA : LOS RECURSOS NATURALES RENOVABLES CONTRIBUYEN AL BIENESTAR DE QUIENES LOS POSEEN SIEMPRE QUE SEAN BIEN UTILIZADOS.

Y yaaaaa, el próximo capítulo trataremos sobreeee (¡música de suspenso, por favor!) ¡¡Los Recursos Naturales No Renovables!! (suelen depender del cirujano) y vamos que vamos, vaaaamos con el marinovio, arrrrrrrrrrrrrrrrr! y me despido bajo una melodía de Laura Pausini: "...Víveme sin más vergüenza/aunque esté el mundo en contra/...deja la apariencia /y toma el sentido /...y siente lo que siento... llevo dentro".

Saludosh, arrrrrrrrr!!!

9 ene. 2006

Culpable Hasta Que Se Demuestre Lo Contrario


La historia se ubica en el día de cumple-años del autor de estas líneas. Aquí se comprueba que uno puede haber sido raptado, arrastrado al tártaro, ser tomado como rehén; y aún así, seguirá teniendo la culpa de todo.

Una tranquila noche de bar, con los amigos más cercanos, en la mano derecha una cerveza con menta, en la izquierda, la cintura de la marinovia
(la cual había aceptado tal título después de dos años de incansable persistencia).

Risas, bromas, felicitaciones, besos, en fin... ¿Qué más se podía pedir? Era una noche digna de recordar, cuando de pronto, como salido de la imaginación de Stephen King, las luces se apagan, una brisa fría se cuela, y de pronto, en la puerta, aparece... MI EX.
(¿¿¿Quién joraca la invitó??? ¿Hubo una fuga de información?)

En ese momento el tiempo se congeló, fue una de esas escenas en las que el sudor le corre a uno por la frente. Es obvio que ella vio a mi nueva marinovia.

FLASHBACK: Cuando la actual marinovia dio inequívocas señales de que aceptaría, el ingenuo y enamoradísimo autor corrió a cortar cualquier lazo que lo atara a "la" Ex, para ir sin pérdida de tiempo, pero con mucha dignidad, a lanzarse a los brazos de su nueva y anhelada marinovia.

En ese momento, sólo quedaba una solución:

Echar mano de la diplomacia.

Recibir su afectuosísimo saludo pensando:

No mires su revelador escote, no lo mires, no lo... ya lo miraste, ahora
finge que no lo has visto. (Ver post "
¿Le Estás Mirando Las Tetas A Mi Amiga?")

Caballerosamente la acompañé a sentarse en un lugar seguro para todos, de preferencia junto a mi hermano, hombre de confianza y brazo derecho del autor.

Una vez restablecida la paz (tan estable como en Kosovo) la noche continuó sin problemas, con uno que otro imperceptible incidente (descaradas y empaladoras miradas de la Ex lanzadas al autor y a su marinovia, respectivamente) que no llegaron a mayores. De pronto, el marinovio nota que por cada chopp que la mayoría toma, la Ex toma 3. No hay que ser Peter Parker para percibir el peligro que se avecina.

De pronto, la Ex sale al baño (al fin, un momento de paz para uno). En eso, un SMS (mensaje de texto) llega al celular del marinovio. Obviamente es la Ex:

"Por favor, ¿puedes venir un momento? Es importante."

En eso, entra la duda, sobre qué hacer. Seguramente tendrá alguna emergencia, simplemente querrá zanjar las cosas, o pedir que no se rompa la amistad. Bien pues, al toro por las astas, pero por si acaso,

había que preparar una ruta de escape, un plan de contingencia y un salvocunducto.

Afuera, la Ex espera, con una mirada tan decidida con la de un berserker... Después de una brevísima charla trivial, el marinovio baja la cabeza para encender un cigarrillo (cuidando, no mires su revelador escote, no lo mires, no lo... ya lo miraste, ahora finge que no lo has visto otra vez), pero al levantar la cabeza, se da cuenta del alud de estrógeno, escote, y alcohol que se le lanza encima.

S.O.S, MAYDAY, HOUSTON TENEMOS UN PROBLEMA, PIERDO ALTURA, PIERDO ALTURA...

La Ex está decidida a arrancarle un beso o más, allí msmo, a tan solo una pared de distancia de la marinovia. Afortunadamente, el aterrado marinovio pudo reaccionar e ingerir su píldora de cianuro... digo, llegar al celular, mandando así el mensaje que ya tenía preparado y a un botón de ser enviado:

SOLICITO REFUERZOS, NECESITO APOYO PARA LA EXTRACCIÓN

En menos de un minuto llegó la caballería. Con el aire más despreocupado, llega el hermano, demostrando una vez más por qué es el hombre de confianza y brazo derecho del autor; alegando que la gente pregunta por ellos, que por qué no entran.

Ya con el alma devuelta al cuerpo nuevamente, y las garras de la Ex fuera de su persona, el autor regresa, pero en eso, una astuta maniobra de su hermano lo detiene.

"Mejor entra tú después, para que no parezca tan evidente."

Sabia jugada. Al rato, todo pasa tranquilo, cuando llega la invitación para ir a otro lado para continuar la celebración. Sí, al fin, pero... de forma clandestina, de modo que sólo unos pocos allegados lo sepan. Aprovechando la aversión de una de las damas hacia otro de los invitados, ésta finge ir al baño, pero en realidad, prepara la huída. Esperando con el auto encendido a una cuadra, espera a que uno a uno salgan de territorio hostil.

Pero allí no termina todo. Era obvio que la marinovia se percató de que algo pasaba, y recurriendo a los femeninos métodos de interrogatorio que tanto se han estudiado, exige saber qué sucedió. Bien, el marinovio, confiado y tranquilo de haber salido sano y salvo de tan terrible predicamento, y saisfecho de haber pasado esa prueba de fidelidad, le explica a grandes rasgos los terribles momentos que tuvo que pasar en aras de matener sólido el amor que los unía...

!!!NO, ESTUPIDO!!! ¡¡¡NUNCA SE LE DICE LA VERDAD A LA MARINOVIA ACERCA DE ESTOS CASOS!!!

En lugar de la orgullosa aprobación y acaramelada felicitación de la marinovia por haber soportado estoicamente a la peligrosa comehombres, el autor se topa con una cara tan larga como el meridiano de Greenwich...
¡Claro, tú que vas a buscarla!
¡Sí, ¿cómo no?!
¡Bastante te creo que eres inocente!
¿¿¿Tú crees que soy estúpida???
¡¡¡Si vi cómo le mirabas el escote!!!
Fueron algunas de los trozos de leña con los que el marinovio era quemado en la hogera.

Las horas, el cambio de aires y de compañía, las artísticamente trabajadas explicaciones y autoflagelación del marinovio, lograron que las aguas se calmasen.

Como las horas pasaban, y se hizo tan tarde que ya era temprano, y la casa de la marinovia quedaba lejos, el autor sugirió que se quedaran en su casa hasta que llegara una hora más accesible para movilizarse. Ella acepta (Excelente, se avecina la reconciliación). Una vez en casa, cómodamente echados, las manos y labios del marinovio entraron en acción consiguiendo lo imposible:

La amnistía.

Pero en eso, cuando estaba a punto de ser firmada.... LA EX ENVIA UN SMS...

Todo el trabajo a la basura. La marinovia rompe las relaciones diplomáticas. En eso, la única solución posible (no, no la capsula de cianuro) era enviar una respuesta, un ultimátum, una advertencia a la Ex, informándole del amor que unía al autor con su amada, de la inquebrantable relación que mantienen, y diciendo que no se acerque ni moleste más (claro, todo esto editado y revisado por la marinovia).

Sólo después de enviado el mensaje, y de mucho trabajo dramático, el marinovio consigue el perdón.

¿Es acaso exageración o realmente las mujeres son incapaces de colocar las palabras “hombre” e “inocente” en la misma frase?

7 ene. 2006

Amorcito, No Me Jodas



¿Cuántas veces habré querido decir esas cuatro palabritas? Lo malo es que si se las suelto a mi marinovia, se pone a llorar y automáticamente me gana la discusión (ver post "Si Ellas Lloran, Es Nuestra Culpa"). Pocas veces he mandado a la rec#%$/& de su madre a alguna de mis marinovias, y fue cuando ya no pude más. Por eso, cuando empieza a joder, le hago el pare y refuto lo que me diga tranquilo y sin gritar, así siempre termina dándome la razón y pidiéndome disculpas, porque

si le contesto proporcionalmente a cómo me está hablando (gritando), la pelea termina siendo sobre cómo le contesté.

Parece que las mujeres necesitan joder de vez en cuando para sentirse equilibradas, debe ser a lo que llaman "histeria".

"¡No hagas esto! ¡No hagas el otro! ¡No quiero ir! ¡¿Cómo se te ocurre decirme eso?! ¡No fumes! ¡No tomes tanto! ¡Esa tipa (tu fea mejor amiga) siempre se te tira encima, es una perra! "

¿Les sonó conocido?

5 ene. 2006

Ah, ¿Ya Cobraste? Vamos A Un Restaurant, Pues...


Uno está feliz de la vida con el sueldo en la mano, y la marinovia al enterarse de esto te dice:

"Amorcito, ya que no salimos hace mucho, hoy llévame a comer, pues."

Uno piensa:

"Bueno, ¿por qué no hacerlo? Total, ¿cuánto dinero puede costar eso?"

Mi marinovia me guió por las calles de la ciudad con el dedo. C
uando me dijo dónde estacionar, miré a la derecha y vi cuatro BMW, luego miré a la izquierda y ví tres Mercedes Benz y dos Audi A6, así que le pregunté:

"Amor, no veo seguridad para dejar el auto. ¿Hay un parqueo vigilado o algo así?"

Ella respondió:

"Ay amorcito, ¿quién te va a robaaaaar?"

Con desconfianza dejé el coche y caminé a la puerta del restaurante, entré y se notaba que era un lugar fino.

Caminábamos hacia la mesa cuando se nos acercó una persona. Nos saludó y escuché:

"Mi nombre es Perencejo, bienvenidos a Tralalá donde la especialidad es el asalto a mano armada."

Luego preguntó:

"¿Los acompañará alguien más, caballero?"

Respondí que no.

"¿Desea alguna mesa en particular?"

Pedí una en un lugar tranquilo donde no se perdiera el ambiente, y nos dijo que en cinco minutos nuestra mesa estaría lista.

Nos sentamos en la barra y el barman se acercó a mi marinovia y le preguntó:

"¿Sabías que aquí preparamos el mejor martini de la ciudad? ¿De qué te gusta?"

Ella respondió que el de manzana. Se lo preparó antes de darme cuenta, y ella comentó:

"Riquisimo, ¡gracias!"

Pensé:

"¿Qué gracias? ¡Si eso lo vamos a pagar!"

Cuando el trago estaba a punto de terminarse, me preguntó si deseaba uno igual. Respondí que no.

"¿Desea algo para tomar?"

Saqué números rápidamente y pedí agua. C
uando ella estaba a punto de terminar su trago, el barman le preguntó

"¿Te gustó?"

Mi marinovia respondió:

"Sí, estuvo buenisimo."

Ppero el bien entrenado barman le dijo:

"Y eso que no has probado el de chirimoya china. ¿Te lo preparo al instante?"

Ella asintió con la cabeza. D
e repente, el pingüino vino y nos dijo que nuestra mesa estaba lista, agarró el trago de mi marinovia y lo dejó encima de la mesita.
Para qué, el lugar encantador, el lugar perfecto. Era como un pequeño altillo con una vista muy bonita y no muy alejada. El mesero recomendó varios platos al traer la carta. Yo lo primero que busqué era la lista de precios pero no la encontré. Ella pidió no sé qué plato y yo una ensalada. El mesero recomendó por los vinos según el tipo de comida, y cuando pedí dos copas de vino de la casa, el respondió:

"Lo siento, señor. Aquí sólo vendemos botellas."

La cena estuvo fabulosa, realmente, pero el momento de terror fue el de la cuenta. US$10 cada copita de martini y la cuenta de la comida y la botella de vino era un sueldo mínimo, que en Perú es de US$150.

A la salida, completamente mortificado por la cuenta, le faltaban los dos espejos laterales al carro.

"¡Maldición!"

dije. Mi marinovia se sintió recontra mal por haberme dicho que no robaban, pero si se enteraba de la cuenta, se ponía a llorar.

El siguiente fin de semana fuimos a la casa de unos amigos, y ella comentó la comida maravillosa del fin de semana anterior pero recomendó dejar el auto en una playa de estacionamiento o ir en taxi.

Cuando mi amigo me preguntó el costo del restaurant, yo simplemente le dije:

"La cuenta está en dólares."

El se rió, y le dijo a su mujer qu se fuera olvidando del tema. Mi marinovia volteó y me dijo:

"¿Vamos el siguiente fin de semana?"

Mi amigo esbozó una sonrisa y yo respondí:

"Claro, pero ahora ¿qué te parece si tú me invitas?"

Ella accedió, y mi amigo simplemente se metió al baño a cagarse de risa.


Próximamente vendrá la segunda parte, cuando ella pague la cuenta...


Imagen: Oslo Foodie