21 nov. 2005

El Primer Pedo



De vuelta al ruedo con un post que sospecho generará polémica. Sin embargo las cosas son como son, así que no perdamos tiempo y hablemos claro.

Conversaba el fin de semana con un buen amigo que reflexionaba sobre los años que lleva junto a su marinovia y el nivel de confianza al que uno llega luego de una relación larga. Recordaba este amigo una anécdota que constituye, en su opinión, una de las primeras manifestaciones más evidentes del nivel que habían alcanzado en su relación marinovial.

En efecto, así como existe el primer beso, existe también el primer pedo y en opinión de este buen amigo, un hito importante en su relación marinovial

Era una noche calurosa de verano y ambos fueron invitados a un matrimonio. Tragos fueron y vinieron, una noche de copas, una noche loca que los hizo terminar entre sábanas en un clandestino hotel de la ciudad. Hasta ese momento todo encajaba dentro de lo convencional. Acá el relato se enciende y la historia se acalora aún más.

Eran ya las 7 a.m. cuando de pronto se percibe un extraño y tímido crujir entre las sábanas. Luego de ello una fragancia ovo-polvoresca empezó a inundar el ambiente y cual alarma despertó inmediatamente a la marinovia. De inmediato a lanzar quejas y las arengas sobre reglas de buenos modales y reglas de buen comportamiento. Realmente interesante porque el marinovio se guardó la mayor parte del contenido pero simplemente no pudo evitarlo, los Doritos y la canchita bañados en la preciosa cebada o el elixir de Baco no podían reproducir un olor menos fétido que aquel que se respiraba en la habitación 69. La discusión se empezó a ir por la tangente, ya no se discutía sobre si el pedo debía ser expelido o no del ano del marinovio y en qué oportunidad, sino que las quejas de la marinovia incluso versaban sobre lo que debió o no comer el marinovio. ¡¡Verdaderamente exótico el debate!!

La escena se repitió algunas veces más. Sin embargo la timidez había sido largamente superada por el marinovio. Luego de comerse un buen ceviche no habían reparos en lanzar el poderoso eructo con olor a ajos y cebollas, ni tampoco el respectivo pedo antes de ver una película en la comodidad del hogar. Es más, ambos jugaban a adivinar qué comió el otro, es decir, a determinar con exactitud los contenidos del menú anterior. En buena cuenta, lo que en algún momento fue considerado una falta de respeto ahora era una muestra de confianza y hasta generaba un espacio lúdico entre los dos marinovios. ¡¡Un verdadero festival de fuegos orgánicos (reemplazando el término artificiales)!!
Los siguientes pedos ya eran sonoros, consistentes y con sorpresas. Ella, como toda mujer, decidió también aflojar el asterisco y lanzar algunos cuantos buenos petardos a fin de igualar los hits del varón y dar en el bull. Aires sólo comparables al sonido del león de la MGM antes de arrancar una película.

La moraleja de esta historia es que el nivel de confianza que se puede materializar en el primer pedo es un momento que, más allá de la repulsión que pueda causar en los lectores de este post, refleja un hito importante en la pareja. Así mi buen amigo cerró el relato con esta frase:

¿Qué rico es poder tirarte pedos con toda libertad delante de tu marinovia, no lo crees? Después de tanto tiempo juntos, ¡¡todo lo demás son huevadas!!

18 comentarios:

Nita- dijo...

Jajaja... Me ha hecho reir bastante este post... la verdad que yo también pienso algo bien parecido... cuando tengas la libertad de tirarte un pedo frente a tu pareja y matarse de risa por ello, existe confianza e intimidad... =o)
Es algo raro verlo desde ese punto de vista pero es que tirarse un pedo es algo tan íntimo que no lo haces frente a cualquier persona...

Mosto Verde dijo...

BUENO LE DEPO, DIGO LE KAKA, EL ARTICULO AL SER ALGO GROTESCO, Y DESAGRADABLE, PERO AUN ASI ES CIERTO, LA VERDAD DE LAS COSAS ES QUE TODOS NOS TIRAMOS PEDOS, Y VARIAS VECES AL DIA, TANTO HOMBRES COMO MUJERES, Y AL FINAL AUMENTA LA CONFIANZA YA QUE ES UNA COSA MENOS QUE OCULTAR, AUNQUE A MI FORMA DE VER LAS COSAS SE DEBE TENER RESPETO POR LA MUJER PARAJA O DAMA, Y EVITAR EN LO POSIBLE LOS GASES.
PERO ME PARECIO UNA EXAJERACION ESO DE ADIVINARSE LOS PEDOS.
NO HAY QUE TOMARLO COMO UN DEPERTE TAMPOCO.
A MI NO ME GUSTARIA LLEGAR A LA CASA Y QUE MI HIJO ESTE PRESENTE Y MI SALUDOS SEA PPPPRPRPRPRPRPRPR, AMORCITO YA LLEGUE, Y ADIVINA DONDE FUI A COMER, Y MI MUJER ESTE OLIENDO MIS PEDOS Y ADIVINANDOLOS. FRANCAMENTE QUE DASEGRADABLE

Kandy Barr dijo...

Totalmente de acuerdo con Mosto Verde. Si esos dos se amarran, qué peligro: un corto circuito y vuela toda la familia. Pufi. Cuando no se puede evitar, bueno, hasta puede darnos ataque de risa y todo. Pero eso de estar adivinando qué has comido, o lanzando eructos... ya es mucha pestilencia.

Beba Newmann dijo...

No es gran cosa, no creo que un inocente pedito pueda compararse con compartir después de un romántico encuentro el WC..., esa sí que es una prueba de fuego para muchas parejas o entre marinovios... Saludos.

Dragón dijo...

Despues de un tiempo tirandote pedos se acostumbra tu pareja. Eso si, no es muy recomendable tiraselos muy seguido, por que puedes caer en la monotonía.

Emilio Betti dijo...

Una genial muestra de humor y realismo escatológico.

Mami Brujita dijo...

Que risa! Es cierto, cuando uno se tira un pedo delante del marinovio o viceversa, es probablemente porque el nivel de confianza es altisimo. Pero eso de adivinar lo que comio el otro, mmm no va conmigo.

TORTUGA MALDITA dijo...

JA ja ja ja ja ja ja ja!
Literalmente que pedo de risa!

Maniático dijo...

La confianza del pedo tiene su límite, sobre todo cuando el nivel fétido en el olor de la flatulencia alcanza niveles inimaginados de los cuales sólo uno mismo (y algunos amigos hombres) estarían orgullosos. Frases como: "puta, qué tal pedo 'on. La ganaste", "qué has comido hoy? caca?", "me superaste broder"

Mi marinovia tiene la suerte de que sus pedos no huelan. Ella, además, tiene un silenciador en el asterisco pues hace poco me contó que se los tira hasta en el carro con las lunas cerradas...

Excelente blog

S-Siro dijo...

AMEN!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

jajaja después de haber leído tus "relatos" no me queda duda... debes ser gay!!! eres realmente un asco! pobre la/el enamorado(a) q tengas...y dudo q te dure mucho..LE-Kaka, recapacita y suicídate!!!

danubia dijo...

jajajajaja, pese a que me causo mucha gracia el post, debo reconocer que me parece muy desagradable sentir el olor a pedos del otro, por ende tampoco los tiro y aqui podriamos alargarnos, porque en pareja se hacen cosas que si las miramos sin calentura, son de lo mas desagradable, ya saben, meter lengua, dedos, en lugares donde todo sale y no entra .

El Cuerdo dijo...

Yo hasta ahora no he llegado al nivel de confianza suficiente como para tirarme un pedo frente a mi marinovia.

Si a ella se le escapara uno, me moriría de risa, pero si los intercambiáramos regularmente, llegando incluso a hacer competencias de cuál suena más fuerte, como hace una pareja de amigos míos, creo que no me causaría mucha gracia.

eruntale dijo...

jajajajaja puxa si supieran mis experiencias respecto al tema.... todavía nos palteamos pero siempre pedimos disculpas despues de cada p... XD

megamonchy dijo...

Y eso, que despues la confianza crece, pues en la casa de los padres mientras disfruntan viendo television o jugando domino, te sueltas uno que con el tiempo se hacen costumbres y haces competencia con el suegro.

Anónimo dijo...

Maniatico necesita curarse la sinusitis

Anónimo dijo...

y la sordera

top dijo...

q asco...respetos guardan respetos...y ni loca pensaria q confianza es soltar gases en frente de una persona q quieres...es un poco de consideración y eduación...para eso hay baño no?